Esther fotoLa Licenciada Esther López Tomàs es psicóloga y logopeda y trabaja en Quip Psicología en Cornellá de Llobregat, Barcelona, desde hace 12 años. momentos de Lucidez la entrevistó para conocer su punto de vista y la manera de abordar los casos de depresión y su incidencia social.

La depresión es una enfermedad?

La depresión es un trastorno mental que está incluido dentro de los trastornos del estado de ánimo y es de los más frecuentes tal como lo dicen las estadísticas y, sobre todo, es de los más incapacitantes porque afecta todos los ámbitos de funcionamiento de la vida: trae alteraciones físicas, psicológicas, en el ámbito social, laboral, etc.

Es fácil detectarla? Qué aspectos hay que tener en cuenta?

Para diagnosticarla hay que seguir unos criterios específicos. En la depresión, como en los demás trastornos psicológicos, el diagnóstico es clínico. No existe una prueba como un análisis de sangre que diga “es esto” y no hay más discusión al respecto.

Para este tipo de enfermedades, se han establecido a nivel mundial qué criterios se deben cumplir para diagnosticarla. Se recogen en el DSM que ya va por su versión V. Para el Trastorno de Depresión Mayor, la primera condición es que de los 9 síntomas que se mencionan, la persona tiene que haber padecido al menos 5, como mínimo, por un período de 2 semanas. De estos cinco, se tiene que dar, al menos, uno de los dos siguientes: el primero, es que la persona tenga un estado de ánimo depresivo, es decir, que presente tristeza, que se sienta vacía, sin esperanza, la mayor parte del día, y casi todos los días. Y el segundo, es que observe pérdida de interés o de placer por casi todas las actividades que realiza, también durante gran parte del día y casi todos los días.

El tercero es la pérdida o aumento de peso. Tiene que haber un cambio de más del 5% del peso corporal en el curso de un mes, con su consecuente pérdida o aumento de apetito. También es probable que aparezca insomnio; la persona puede tener dificultades para dormirse o puede despertarse a medianoche y no poder conciliar el sueño o despertarse siempre mucho antes de que suene el despertador. También puede ocurrir lo contrario, dormir excesivamente –lo que se llama hipersomnia-.

El quinto, que es un poco más difícil de identificar, es la presencia de agitación o enlentecimiento motor. La persona puede tener una sensación de hiperactividad o, por el contrario, de letargo. Y esto no sólo lo debe percibir el propio paciente, sino también la gente de su alrededor. Es decir que no es sólo una sensación subjetiva.

Otro de los síntomas es la fatiga o perdida de energía y es, en general, el que más molesta de todos, porque les hace sentir que no pueden funcionar, no pueden rendir con su ritmo diario y esto les genera más sentimientos de culpa. Y sobre todo es el que más enfada a las mujeres porque no les permite alcanzar los niveles y ámbitos a los que están acostumbradas. Hay que considerar que mucho de esto deviene como consecuencia de las pautas culturales, donde se nos exige rendir y ser productivos y eficientes todo el tiempo, lo que aumenta mucho más el malestar.

A eso se suman los sentimientos de inutilidad y de culpabilidad excesiva o inapropiada o el auto reproche.

También puede estar presente cierta dificultad para pensar, concentrarse y tomar decisiones y, finalmente, están los pensamientos recurrentes de muerte, ideas suicidas sin un plan determinado o intento de suicidio o tener un plan específico para llevarlo a cabo.

Y finalmente, otro de los criterios para determinar una depresión, es que, además de esos estos síntomas, la persona tiene que sentir que ese malestar psicológico la limita y afecta en lo social, lo laboral y en otros ámbitos de funcionamiento.

Hay casos en que la depresión puede ser confundida con otro trastorno o enfermedad?

Si, muchos de los síntomas de la depresión se encuentran dentro de otros trastornos psicológicos y también es posible que ese estado de confusión y malestar se deba al consumo de alguna sustancia o que sea consecuencia de un medicamento.

Es común que la gente consulte a un psicoterapeuta?

Cada día más, la gente asiste a un terapeuta para intentar aliviar su malestar. Si bien es cierto que aún persiste una suerte de tabú,  hoy en día, la atención primaria sí que está más concienciada sobre la depresión y hace la primera detección. Es decir, son los médicos de cabecera los que hacen el primer diagnóstico y ahora no sólo medican, sino que en la mayoría de los casos que yo me encuentro últimamente, lo primero que hacen es derivar al psicólogo.

Los tratamientos terapéuticos, mayoritariamente, son privados porque si bien hay psicólogos en la seguridad social, su intervención es esporádica. Además, si tienen suerte, la primera entrevista la pueden tener en un mes y en el tratamiento de la depresión, la intervención temprana mejora el pronóstico.

En mi caso recomiendo que se vea a la persona una vez por semana. Sólo cuando se trata de depresiones graves he visto a la persona más de una vez a la semana, en general dos, pero esto ha ocurrido en pocas ocasiones.

Existe una articulación entre el médico de cabecera y el psicólogo y/o el psiquiatra?

En ocasiones contactamos telefónicamente, pero generalmente interactuamos con informes escritos que nos trasladamos a través del propio paciente. El médico, dependiendo de la sensibilidad que tenga, le pedirá al paciente que su psicólogo le haga un informe sobre cómo la lleva, lo que está trabajando y demás cuestiones. Y yo al revés, le pido que le diga a su médico si puede volver a revisar la medicación o si ya cree que es el momento de empezar a reducirla.

No existe un riesgo que el paciente no entregue esos informes?

En general en las cartas que intercambiamos con los médicos de cabecera, lo que se trata es el tema de la medicación. Como la mayoría de los pacientes quieren dejar de tomarla porque sienten que están dependiendo de ella, es raro que no entreguen las notas. Los pacientes, definitivamente quieren ver cómo funcionan sin esa medicación.

Y con respecto al tratamiento terapéutico, existe también ese sentimiento de que deben dejarlo cuanto antes?

Los abandonos generalmente se producen más a principio del tratamiento, pero una vez que entienden en qué consiste la terapia y ven sus beneficios, entonces ya no la abandonan. Son conscientes de las mejoras que van teniendo y cómo va desapareciendo ese malestar que los acosaba. El abandono al inicio se debe fundamentalmente a que aún están los miedos, con vergüenza, están muy sensibles y, además, no tienen claro qué les aportará y, por otro lado, en muchos casos se dejan influenciar por el entorno social. Porque ese entorno muchas veces les dice que “no estás tan mal como para ir a un psicólogo” “yo te veo bien”, etc.

Y lo que siente el paciente no es suficiente para hacerle frente a ese entorno social que lo desestimula a iniciar un tratamiento?

Cuando una persona llega al despacho con depresión, lo que le pasa es que está tan desorientado y se ve tan pequeñito que priorizan lo que opinen los demás a lo que ellos creen. Es que al principio no están convencidos de la necesidad de terapia o de sus beneficios, sino que vienen a probarte, a ver qué y a menudo es porque alguien los ha empujado a sacar una cita. Poquitas veces vienen por iniciativa propia. La mayoría acude o porque los deriva el médico de cabecera y les ha metido miedo, o porque alguien de la familia es sensible y los ha empujado. Normalmente no son conscientes de que tienen depresión. Piensan que algo malo les está ocurriendo o que algo no funciona bien en su mente.

 

Qué tipo de tratamiento utilizas con pacientes depresivos?

La terapia que utilizamos aquí es la cognitivo-conductual junto con la atención plena.  Para poder explicar este método de trabajo, primero hay que entender qué causa la depresión.

Las cosas que nos pasan, por si solas, no pueden generar una depresión. Por ejemplo, la pérdida de un ser querido, de un empleo, conflictos con el entorno (trabajo, familia, etc.). Es la interpretación que yo hago de aquello que me ha ocurrido, junto con determinados factores biológicos (antecedentes familiares, desequilibrios en determinados neurotransmisores), lo que puede provocar una depresión.

Ante cualquier cosa que nos pasa, hacemos una valoración, un juicio. Así convertimos un hecho objetivo en algo subjetivo. En resumen: no son las situaciones o los acontecimientos los que causan nuestros estados extremos de depresión, ansiedad o preocupación… sino que los responsables son los pensamientos que nosotros tenemos de estas situaciones, es decir, cómo percibimos o interpretamos aquello que nos pasa.

¿Con qué criterio hacemos estas interpretaciones? ¿Basándonos en qué? Pues en nuestro sistema de creencias. Estas creencias nos explican cómo son, o cómo tendrían que ser las cosas. Son nuestras “verdades”. Nos proporcionan un argumento, un guión a partir del cual interpretamos el mundo.

Cuando las creencias que forman parte de este sistema son racionales, evaluamos de una manera más exacta, realista y positiva y eso hace que nuestras emociones sean más serenas.

Pero, a veces, dentro de nuestro sistema de creencias, hay algunas que no son tan realistas; son las creencias irracionales.

La terapia cognitiva implica detectar esas creencias que son irracionales y cambiarlas por racionales.

Y ese sistema de creencias es diferente en cada edad y en cada época?

El sistema de creencias se forja en la infancia partir de las experiencias que vivimos y de la educación de nuestros referentes y durante la etapa adulta lo que hacemos es interpretar la realidad a partir de estas creencias y así las vamos reforzando y convirtiéndolas en indiscutibles.

Se cura totalmente la depresión o hay que seguirla tratando de por vida?

La depresión se cura totalmente y, es más, quien sale de una depresión sale reforzado, sale sabiendo vivir. Porque para superar una depresión tiene que hacerse el trabajo de revisar el sistema de creencias y cambiarlas de forma que estas sean más justas. Y una de las creencias que debemos cambiar primero es la de que determinadas emociones, como la tristeza o el dolor, son emociones erróneas y por tanto tienen que evitarse. Pero no podemos evitar aquello que es inherente al ser humano. Es entonces cuando aparece el conflicto, porque la persona se siente triste y no puede dejar de sentirse así. Interpreta esto como que está haciendo algo mal y ahí empiezan pensamientos como: “ya lo estoy haciendo otra vez”, “soy un desastre…” de forma que a la tristeza del principio se le añaden otros sentimientos desagradables como la culpabilidad, la frustración…

La terapia les permite aceptar que esas emociones forman parte de su persona y cuando aprenden a aceptarlas, dejan de juzgarse por tenerlas.  Esta forma de funcionar no sólo sirve para echar fuera la depresión, sino para vivir con atención plena, centrado en el aquí y en el ahora y no estar anclado en el pasado o estar todo el día preocupándose por el futuro.

Es decir, este trabajo lo deberíamos hacer todos, pero como implica un gran esfuerzo, no lo hacemos. Pero una persona con depresión lo tiene que hacer sí o sí. Tiene que parar su vida y hacer ese proceso porque si no, no sale. Porque la medicación ayuda muchísimo a disminuir los síntomas, pero no cambia la forma de vivir.

 

Hay políticas preventivas para evitar las depresiones graves?

A nivel público la situación es difícil tal como está planteado hoy en día. Pero, cuando yo les explico esto de la terapia cognitiva a niños y adolescentes y a adultos, muchos de ellos me preguntan:”¿por qué en el instituto no nos pueden explicar esto?. No podría ser materia de estudio?”. Porque, por ejemplo, el sistema digestivo se estudia en primaria y en secundaria como 5 veces. O sea que lo tenemos claro, pero la forma en cómo procesamos la información, la incidencia del sistema de creencias, la forma en que interpretamos y cómo gestionar las emociones y el tema de vivir en el presente, todo eso no se estudia.  No tendría que ser solo conocimiento que transmite el psicólogo. Se podrían dar clases o asignaturas de estos temas y nos ahorraríamos un montón de trastornos.

Hay depresión real en niños y adolescentes?

El estado de ánimo depresivo es algo común y universal de la experiencia humana. Puede ocurrir a cualquier edad y tener muchas causas. Los niños pueden comunicar o mostrar sentimientos de infelicidad, tristeza, desaliento o irritabilidad y aunque la mayoría se recuperan rápidamente, un porcentaje de ellos padecerá depresión.

En qué puede ayudar un libro como el de Helios Edgardo Quintas Diaz?

Ayuda muchísimo. Porque el tema de la depresión es un tema tabú. Y la gente piensa que sus síntomas no son normales de una enfermedad, sino que son como aberraciones de su personalidad. Helios, en este sentido, se abre, hace un ejercicio increíble de exposición al mundo y explica sus síntomas y su proceso de recuperación. Y por lo que yo he visto en las de personas que han leído momentos de Lucidez es que se dan cuenta de que no es algo que les pasa a ellas solamente.

Este libro, a mi como terapeuta, me facilitaría muchísimo los tratamientos porque la gente cuando piensa que lo que le ocurre es algo personal, algo erróneo, algo de su forma de funcionar, le cuesta ir al psicólogo a explicar esto. Porque vienen con la idea que tiene que decir “mi mente funciona mal, yo tengo unos fantasmas y unos monstruos muy feos” y decir esto implica un trabajo de valentía total. Y cuando una persona está deprimida no tiene esa valentía. Pero, si entiende que esto no es sólo suyo, sino que es fruto de síntomas que tiene muchísima gente, ya deja de ser exclusivo y eso consuela.

Qué pasa cuando la depresión no se trata y cómo influye en el entorno familiar?

Dejar pasar el tiempo nunca es una buena opción. La depresión no tratada siempre empeora. Por eso, en muchos casos es importante implicar a la familia.

Si los familiares están influenciado negativamente al paciente y al tratamiento, suelo convocar a los familiares, siempre que el paciente esté de acuerdo. A veces, también me utilizan como mediador porque hay pacientes que no se animan a decirles las cosas a los familiares directamente, pero, con su terapeuta delante, se sienten respaldados.

La actitud que tome la familia respecto a la depresión va a ser determinante en la evolución del paciente.

En este sentido, el proyecto de Helios es genial porque no solo se queda en el libro, que de por sí es una herramienta invalorable, sino que, además, las iniciativas de formar a las familias en los talleres y poner en contacto a los profesionales en el foro es una utopía hecha realidad. Los talleres para los familiares que van a iniciar son muy interesantes porque posibilitarán que éstos ayuden en la recuperación de la persona deprimida. Porque, aparte de los consejos básicos, como el de desarrollar la capacidad de empatía y de entender el trastorno, se les instruirá en aprender a cuidarse y se les ayudará a que sean conscientes de cómo están viviendo esta situación y de cómo les afecta. Deben entender que ellos también vienen con una lista enorme de reproches, con un enorme sentimiento de culpabilidad, es decir, con una mochila muy cargada de sentimientos negativos tanto hacia el paciente como hacia ellos mismos (por no saber ayudar, por no haberse dado cuenta antes…).

Como terminas el día después de atender casos graves?

(Risas) A lo largo del tiempo, te das cuenta que la posibilidad de ayudar en la evolución y la superación de la depresión te genera mucho placer profesional.  De hecho, hay mucha gente que continua la terapia después de “curarse”. Y si bien no los veo tan frecuentemente, el venir aquí les sirve para continuar aprendiendo a vivir y no sólo a sobrevivir.

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